miércoles, 31 de octubre de 2012

¿Hacia donde va el hiperconsumismo?




 

El hiperconsumismo a diferencia de lo entablado por Walleistein sobre el sistema capitalista,  considero que no esta en crisis terminal. Pues según Lipovetsky el camino a recorrer por esta fase III, va en crecida a intensificarse adentrándose mas que antes en la elaboración de sentidos de vida, y opciones de consumo. Como quien dice, mientras por un lado dota su uso de identidad a nivel individual, bajo herramientas de construcción en base a una proclamada originalidad, por el otro lado vuelve más dependiente al individuo de la producción del mercado.  Es decir original, pero dependiente.

Condición profundamente paradójica del hiperconsumidor. Por un lado se afirma como “consumactor”, informado y “libre”, que ve ampliarse su abanico de opciones, que consulta portales y comparadores de costes, aprovecha las ocasiones de comprar barato, se preocupa por optimizar la relación calidad precio. Por el otro, los estilos de vida, los placeres y los gustos se muestran cada vez más dependientes del sistema comercial. (…)

 Si bien también, permite la elaboración de nuevo conocimiento, y la construcción de nuevas redes sociales de manera que la virtualidad, da poder gracias a la convocatoria mediatizada para la organización primaria de protestas, marchas, plantones, fiestas, etc. Como ya se ha visto en múltiples escenarios, de movimientos sociales, en lucha por sus intereses.

Así que dentro de la banalidad del hiperconsumo, esta la posibilidad de depurar el consumo y la producción relaborada de los productos que el mercado ofrece, en base a las exigencias emocionales, ideológicas, cívicas, ecológicas y fisiológicas con el ideal de vivir bien, y mas tiempo, de acuerdo a la búsqueda de una mejora constante en la calidad de vida, del consumidor.

Por este motivo, la era de la felicidad paradójica reclama soluciones igualmente paradójicas. Esta claro que necesitamos menos consumo, entendido este como imaginario multiplicador de satisfacción, (…) Pero por otro lado también necesitamos mas consumo; para que retroceda la pobreza, pero también para ayudar a la tercera edad, para las condiciones de salud publica, para utilizar mejor el tiempo y los servicios, abrirse al mundo, saborear experiencias nuevas.

Pero ¿que sucederá con el hiperconsumo, durara para siempre? No, no lo hará pues según Gilles es en el poshiperconsumo: Cuando la felicidad se identifique menos con la satisfacción del máximo de necesidades y la renovación sin fin de objetos y diversiones, se habrá cerrado el ciclo del hiperconsumo.

Gracias a este fenómeno del hiperconsumo, la idea de la felicidad se maneja, en torno a logros, formas de acceso al consumo material, visto como satisfacción de tener, usar, es decir vivir usando algo con lo que marcas [1] tu identidad, en plena crisis de instituciones como la familia, la religión, que antes constituían un fuerte marco de lo que deberíamos de valorar, de lo que daba sentido primario a la vida. Mas aún considero que no se puede hablar de una fase III, en su estado puro, pues en sociedades como la peruana, el conservadurismo continuo vigente, dando lugar a la familia de migrantes como la institución solidaria por excelencia, en crisis, pero que es revalorizada ya sea para campañas comerciales, como para políticas publicas de desarrollo.

Con lo cual para no contradecir lo planteado por Gilles, nuestra sociedad en su afán de modernidad vendría a recaer en el hiperconsumo, con mayor seguridad que en ninguna otra variable, más cercana mientras esta vaya encontrando la prosperidad, el confort será el paradigma a buscar, por las clases medias, y su acceso mediante el consumo, lo preverá así.

Aunque debo de recalcar que: según la hipótesis que se maneja aquí, la transformación se ha de esperar menos,  paradójicamente, de una revolución del modo de producción que de una revolución de los valores o una mutación cultural que reviste los goces inmediatos. Una modificación de la jerarquía de los valores que no anunciara el reinado del Superhombre, sino, mas probablemente el de las democracias posconsumistas, en las que el hedonismo no será ya el principio axial o estructural de la vida.

Esta más claro que el agua de los manantiales, lo cual me hace recordar a Marx y su idea de llegar al comunismo transitando por capitalismo, para la superación del mismo, es decir en una sociedad postcapitalista, más no pre-capitalista. Regresando a nuestro asunto, son las democracias posconsumistas, como diría yo la nueva clase social por excelencia la del consumidor[2], con la tendencia a una concentración de fuerzas gracias a la redes de información, medios alternos de consumo cultural, mas especificado según gustos, y criticas al orden o lo visto como el molde del sistema capitalista, pues estas democracias posconsumistas se alimentaran de herramientas como el software 2.0, la inteligencia colectiva, sujetos autodidactas, colectivos cultural que junto con los movimientos sociales, son los principales actores, que gracias a la libertad del sistema de hiperconsumo ofrece, pueden reproducir realmente sus versiones dentro de lo que Bourdieu llamaría el campo cultural, con ligación al consumo , lo cual daría una especie de cadena productiva de actividad también económica, es decir la idea es vivir de lo que mas te gusta, bajo la propia autocritica, intentando ser original y consecuente a una ética contraria a los estamentos culturales del sistema, como quien dice una especie de contracultura, activada vista en el hecho de los movimientos sociales como concientizadores de las problemáticas de los ciudadanos.

Ahora en un contexto de dictadura, o de monopolio el hiperconsumo, perdería lucidez.

 






[1] Pudiéndose entender como el uso de una marca, equivalente a alguna característica de la personalidad o virtud azarosa del consumidor. Lo cual me hace recordar al significado de marcas en la piel, marcas con fuego, por desdicha de algún acto de desobediencia a la ley, o como la señal de alguna profecía que ira a realizar el individuo. Si bien en este caso, la profecía seria la búsqueda de la de realización de lo expuesto en los comerciales fantasiosos de hoy. Y la desdicha como el bicho raro, que se sale del molde convencional, que en nuestras épocas depende del factor “tolerante” sea de cualquier tribu social.


[2] Este tipo de vida confluye en el consumir servicios, productos, que nos llenan por ratos de artículos, males, fines, y bienes , es como si buscaran satisfacer ese apetito propios de omnívoros, de consumir de múltiples variedades, múltiples sabores, como creo que es parte de la evolución de la mente sobre el cerebro, una evolución banalizada en el gran alcance de lo virtual, que supera a lo real, lo vemos en las comunicaciones, actividades lúdicas, siguiendo la línea del mundo global , de la mundialización para ser especifico, pero siempre y cuando haya redes de esta conexión a las hegemonías culturales….cafferata 2010- masa



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