El hiperconsumismo a
diferencia de lo entablado por Walleistein sobre el sistema capitalista, considero que no esta en crisis terminal.
Pues según Lipovetsky el camino a recorrer por esta fase III, va en crecida a
intensificarse adentrándose mas que antes en la elaboración de sentidos de
vida, y opciones de consumo. Como quien dice, mientras por un lado dota su uso
de identidad a nivel individual, bajo herramientas de construcción en base a
una proclamada originalidad, por el otro lado vuelve más dependiente al
individuo de la producción del mercado.
Es decir original, pero dependiente.
Condición profundamente
paradójica del hiperconsumidor. Por un lado se afirma como “consumactor”,
informado y “libre”, que ve ampliarse su abanico de opciones, que consulta
portales y comparadores de costes, aprovecha las ocasiones de comprar barato,
se preocupa por optimizar la relación calidad precio. Por el otro, los estilos de
vida, los placeres y los gustos se muestran cada vez más dependientes del
sistema comercial. (…)
Si bien también, permite la elaboración de
nuevo conocimiento, y la construcción de nuevas redes sociales de manera que la
virtualidad, da poder gracias a la convocatoria mediatizada para la organización
primaria de protestas, marchas, plantones, fiestas, etc. Como ya se ha visto en
múltiples escenarios, de movimientos sociales, en lucha por sus intereses.
Así que dentro de la
banalidad del hiperconsumo, esta la posibilidad de depurar el consumo y la
producción relaborada de los productos que el mercado ofrece, en base a las
exigencias emocionales, ideológicas, cívicas, ecológicas y fisiológicas con el
ideal de vivir bien, y mas tiempo, de acuerdo a la búsqueda de una mejora
constante en la calidad de vida, del consumidor.
Por este motivo, la era de
la felicidad paradójica reclama soluciones igualmente paradójicas. Esta claro
que necesitamos menos consumo, entendido este como imaginario multiplicador de
satisfacción, (…) Pero por otro lado también necesitamos mas consumo; para que
retroceda la pobreza, pero también para ayudar a la tercera edad, para las
condiciones de salud publica, para utilizar mejor el tiempo y los servicios,
abrirse al mundo, saborear experiencias nuevas.
Pero ¿que sucederá con el
hiperconsumo, durara para siempre? No, no lo hará pues según Gilles es en el poshiperconsumo: Cuando
la felicidad se identifique menos con la satisfacción del máximo de necesidades
y la renovación sin fin de objetos y diversiones, se habrá cerrado el ciclo del
hiperconsumo.
Gracias a este fenómeno del
hiperconsumo, la idea de la felicidad se maneja, en torno a logros, formas de
acceso al consumo material, visto como satisfacción de tener, usar, es decir
vivir usando algo con lo que marcas [1] tu
identidad, en plena crisis de instituciones como la familia, la religión, que
antes constituían un fuerte marco de lo que deberíamos de valorar, de lo que daba
sentido primario a la vida. Mas aún considero que no se puede hablar de una
fase III, en su estado puro, pues en sociedades como la peruana, el
conservadurismo continuo vigente, dando lugar a la familia de migrantes como la
institución solidaria por excelencia, en crisis, pero que es revalorizada ya
sea para campañas comerciales, como para políticas publicas de desarrollo.
Con lo cual para no
contradecir lo planteado por Gilles, nuestra sociedad en su afán de modernidad
vendría a recaer en el hiperconsumo, con mayor seguridad que en ninguna otra
variable, más cercana mientras esta vaya encontrando la prosperidad, el confort
será el paradigma a buscar, por las clases medias, y su acceso mediante el
consumo, lo preverá así.
Aunque debo de recalcar
que: según
la hipótesis que se maneja aquí, la transformación se ha de esperar menos, paradójicamente, de una revolución del modo
de producción que de una revolución de los valores o una mutación cultural que
reviste los goces inmediatos. Una modificación de la jerarquía de los valores
que no anunciara el reinado del Superhombre, sino, mas probablemente el de las
democracias posconsumistas, en las que el hedonismo no será ya el principio
axial o estructural de la vida.
Esta más claro que el agua
de los manantiales, lo cual me hace recordar a Marx y su idea de llegar al
comunismo transitando por capitalismo, para la superación del mismo, es decir
en una sociedad postcapitalista, más no pre-capitalista. Regresando a nuestro
asunto, son las democracias posconsumistas, como diría yo la nueva clase social
por excelencia la del consumidor[2], con
la tendencia a una concentración de fuerzas gracias a la redes de información,
medios alternos de consumo cultural, mas especificado según gustos, y criticas
al orden o lo visto como el molde del sistema capitalista, pues estas
democracias posconsumistas se alimentaran de herramientas como el software 2.0,
la inteligencia colectiva, sujetos autodidactas, colectivos cultural que junto
con los movimientos sociales, son los principales actores, que gracias a la
libertad del sistema de hiperconsumo ofrece, pueden reproducir realmente sus
versiones dentro de lo que Bourdieu llamaría el campo cultural, con ligación al
consumo , lo cual daría una especie de cadena productiva de actividad también
económica, es decir la idea es vivir de lo que mas te gusta, bajo la propia
autocritica, intentando ser original y consecuente a una ética contraria a los
estamentos culturales del sistema, como quien dice una especie de
contracultura, activada vista en el hecho de los movimientos sociales como
concientizadores de las problemáticas de los ciudadanos.
Ahora en un contexto de
dictadura, o de monopolio el hiperconsumo, perdería lucidez.
[1]
Pudiéndose entender como el uso de una marca,
equivalente a alguna característica de la personalidad o virtud azarosa del
consumidor. Lo cual me hace recordar al significado de marcas en la piel,
marcas con fuego, por desdicha de algún acto de desobediencia a la ley, o como
la señal de alguna profecía que ira a realizar el individuo. Si bien en este
caso, la profecía seria la búsqueda de la de realización de lo expuesto en los
comerciales fantasiosos de hoy. Y la desdicha como el bicho raro, que se sale
del molde convencional, que en nuestras épocas depende del factor “tolerante”
sea de cualquier tribu social.
[2]
Este tipo de vida confluye en el consumir
servicios, productos, que nos llenan por ratos de artículos, males, fines, y
bienes , es como si buscaran satisfacer ese apetito propios de omnívoros, de
consumir de múltiples variedades, múltiples sabores, como creo que es parte de
la evolución de la mente sobre el cerebro, una evolución banalizada en el gran
alcance de lo virtual, que supera a lo real, lo vemos en las comunicaciones,
actividades lúdicas, siguiendo la línea del mundo global , de la mundialización
para ser especifico, pero siempre y cuando haya redes de esta conexión a las
hegemonías culturales….cafferata 2010- masa

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